Prescindiendo de lo prescindible

... Si lo pesado es llevar todo ese montón de equipaje en la mano yo prefiero estar liviano, decía una linda canción.
Aniko Villalba, la madrina de este blog, se define como viajera minimalista. No lleva nada, o casi, lleva lo menos posible. Lo que parece un capricho es una necesidad cuando se decide hacer la vida en un viaje y no un viaje en la vida. Para estar perdido por ahí es necesario itinerar sin tiempo y no es aconsejable hacerlo con la casa a cuestas.
Pero la tendencia a acumular cosas inútiles es un mal de la era del consumo a la que es difícil decir no. Los seres comunes adquieren y usan; cada vez más lo primero y menos lo segundo. Se está más tiempo detrás de un objeto que delante de él.
Para el viajero perdido resulta todo lo contrario. Encuentra sin buscar y toma lo que hay a su paso, descartándolo tras su aprovechamiento.
Aquel que quiere viajar feliz, debe viajar ligero decía Antoine de Saint-Exupery. Con algunos viajes de experiencia se llega a la conclusión de que una pequeña mochila alcanza para meter lo imprescindible dentro, pero no falta quien viaja sin mochila.

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